La Habana.- Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia reciente. Este lunes, más de 9.5 millones de habitantes dispondrán de apenas una o dos horas de electricidad al día, mientras la estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé que el déficit de generación deje sin servicio de manera simultánea a cerca del 67 % del territorio nacional.
La situación, que el propio Gobierno cubano ha calificado de «crítica», se ha intensificado en los últimos meses debido a la escasez de combustible y al deterioro de la infraestructura eléctrica. En La Habana, los cortes de energía superan las 22 horas diarias, mientras que en otras provincias los apagones pueden prolongarse por más de 48 horas consecutivas.
El descontento ciudadano también ha ido en aumento. En los últimos días se han reportado protestas, cacerolazos y quema de basura en distintas localidades como respuesta a los prolongados cortes eléctricos y al deterioro de las condiciones de vida.
Según las proyecciones de la UNE para el horario de máxima demanda, el sistema eléctrico contará con una capacidad de generación de apenas 1,035 megavatios (MW), frente a una demanda estimada de 3,050 MW. Esto provocará un déficit superior a los 2,000 MW, obligando a las autoridades a aplicar extensos apagones programados para evitar el colapso total de la red.
Entre las principales causas de la crisis figura la falta de combustible para alimentar las plantas de generación que operan con diésel y fueloil, responsables de una parte importante de la producción eléctrica del país. A esto se suma el deterioro de las centrales termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de funcionamiento y escasas inversiones para su mantenimiento y modernización.
De las 16 unidades termoeléctricas existentes, diez permanecen fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento. Entre ellas figura nuevamente la central Antonio Guiteras, considerada la mayor unidad generadora del país y una de las más afectadas por fallas recurrentes durante el último año.
Mientras tanto, las fuentes renovables y la generación a partir de gas continúan representando una porción limitada del sistema energético, aunque el Gobierno ha impulsado recientemente nuevos proyectos solares con apoyo de China.
Especialistas estiman que Cuba necesitaría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para recuperar y modernizar su sistema eléctrico. La crisis energética, además, ha profundizado las dificultades económicas que enfrenta la isla desde hace varios años. Entre 2020 y 2025, la economía cubana se contrajo más de un 15 %, y las previsiones para este año apuntan a una nueva caída del producto interno bruto (PIB).

