Los bombardeos ejecutados este sábado por Estados Unidos e Israel contra Irán habrían alcanzado directamente al entorno más cercano del poder religioso del país. Según informó la agencia iraní FAR, vinculada a la Guardia Revolucionaria, la hija, el yerno y un nieto del líder supremo iraní, Alí Jamenei, fallecieron durante los ataques.
El medio aseguró que la información fue confirmada tras contactos con fuentes internas de la oficina del propio Jamenei, aunque las autoridades iraníes no han emitido hasta ahora un comunicado oficial que ratifique públicamente las muertes. Tampoco los medios estatales han difundido detalles adicionales sobre las circunstancias del ataque ni el lugar exacto donde se encontraban los familiares.
La noticia se conoce en medio de una intensa guerra informativa y diplomática, marcada por declaraciones contradictorias sobre el destino del líder supremo. el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Jamenei había muerto durante la ofensiva militar y llamó a los iraníes a “recuperar su país” tras más de cuatro décadas de régimen teocrático.
A través de su red social Truth Social, Trump celebró el supuesto fallecimiento del ayatolá y lo describió como responsable directo de la violencia y el sufrimiento de ciudadanos estadounidenses y de otros países, en un mensaje que elevó aún más la tensión regional.
Desde Teherán, la respuesta oficial fue de rechazo absoluto. La oficina de Jamenei calificó las afirmaciones sobre su muerte como parte de una “guerra psicológica” dirigida a desestabilizar al país, sin confirmar ni desmentir explícitamente la información sobre sus familiares.
Mientras tanto, el silencio de las autoridades iraníes y la falta de verificación independiente mantienen abiertas múltiples incógnitas sobre el verdadero alcance del ataque y sus consecuencias políticas. En un contexto de escalada militar sin precedentes, la muerte de miembros del núcleo familiar del líder supremo añade un componente simbólico y emocional que podría profundizar aún más el conflicto.

