Quito.– Un macabro hallazgo mantiene bajo investigación a las autoridades de Ecuador luego de que ocho cuerpos fueran encontrados enterrados en dos fosas dentro de un terreno utilizado para actividades de minería ilegal en Huasipamba, provincia de Azuay.
Los cadáveres estaban maniatados, mutilados y decapitados, según informó el comandante de la Policía en Azuay, Pablo Inga, quien explicó que el operativo se desarrolló en una zona apartada y de difícil acceso.
La investigación comenzó después de que las autoridades recibieran el reporte sobre la desaparición de varias personas. Al llegar al lugar señalado, los agentes encontraron un campamento de minería que operaba sin permisos para la exploración y explotación de recursos.
En el camino hacia el terreno, los policías encontraron dos vehículos completamente incendiados, abandonados en medio de la vía.
Los investigadores detectaron posteriormente un área donde la tierra había sido removida. Al excavar localizaron una primera fosa con cuatro cadáveres y, en otro punto del terreno, una segunda con otros cuatro cuerpos, incluido el de una mujer.
Las víctimas estaban enterradas a unos dos metros de profundidad. Las primeras evaluaciones no encontraron heridas producidas por armas de fuego, pero sí lesiones provocadas con armas blancas, posiblemente un machete.
La Policía estima que las muertes ocurrieron aproximadamente 48 horas antes del hallazgo.
Los cuerpos fueron trasladados a Medicina Legal para su identificación y para determinar oficialmente las causas y circunstancias de las muertes.
Las autoridades investigan el múltiple homicidio y buscan establecer quiénes participaron en el crimen, así como si existe alguna relación directa con las operaciones de minería ilegal detectadas en el lugar.

