DISTRITO NACIONAL. El Consejo Nacional de Drogas (CND) celebró este miércoles una solemne misa de acción de gracias en la Catedral Primada de América, en la Zona Colonial, agradeciendo por los avances logrados en materia de prevención del consumo de sustancias psicoadictivas y encomendando a Dios los nuevos desafíos y planes en marcha de la institución.
La ceremonia religiosa fue oficiada por el sacerdote Nelson Rafael Clark Vásquez y reunió a expresidentes del CND, directivos, colaboradores, representantes de las ONGs que trabajan con la rehabilitación, y representantes de varias entidades gubernamentales, incluyendo al ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista García, el vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa, director de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), el subdirector general de la Policía Nacional, Hilario Guzmán Badía, el cónsul general de la República Dominicana en New York, Jesús Vásquez Martínez (Chú), la magistrada Kenya Romero Severino, entre otras importantes personalidades.
Palabras del presidente CND
El acto estuvo encabezado por el presidente del CND, Lic. Alejandro de Jesús Abreu, quien agradeció al Todopoderoso por guiar el trabajo institucional que le ha sido encomendado y reafirmó el compromiso del organismo que dirige con la salud y bienestar de la ciudadanía, en consonancia con la visión del presidente constitucional de la República, Luis Abinader Corona.
Durante su alocución, el titular del CND subrayó que la importancia de la familia, la escuela y el liderazgo comunitario como pilares fundamentales en la lucha contra el consumo de sustancias ilícitas, y que, le corresponde a cada dominicano, educar con valores, corregir con amor y orientar con el ejemplo.
Asimismo, alertó sobre el avance de las nuevas sustancias psicoactivas (NSP) en el mundo y en la región, y reafirmó el compromiso del Consejo de impulsar un sistema nacional de alerta temprana y protección social integral para impedir que estas drogas sintéticas lleguen a las calles del país.
También se refirió a los desafíos contemporáneos como la ambición desmedida, el vacío existencial y las enfermedades psicosociales que erosionan el tejido familiar y comunitario, y planteó como respuesta una apuesta firme por una pedagogía territorial, salud mental accesible, arte sano y uso consciente de la tecnología, con una comunicación creativa, empática y cercana a las nuevas generaciones.
En ese sentido, destacó la labor articulada del gobierno para fortalecer entornos protectores, en especial el papel del gobierno central en materia de seguridad ciudadana, salud mental y dignificación de la vida.

