La Habana. – La crisis energética que atraviesa Cuba continúa agravándose y este jueves provocará apagones que afectarán de manera simultánea a cerca del 64 % del territorio nacional durante las horas de mayor consumo, de acuerdo con las previsiones de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
Según el organismo, para el horario de mayor demanda se estima una generación de apenas 1,150 megavatios (MW), frente a una demanda que alcanzará los 3,100 MW. Esto dejará un déficit de 1,950 MW y obligará a desconectar alrededor de 1,980 MW para evitar el colapso del Sistema Electroenergético Nacional.
Los cortes de electricidad se han intensificado en los últimos meses. En La Habana, algunos sectores permanecieron sin servicio durante más de 35 horas, mientras que en provincias como Matanzas se han reportado interrupciones que superan las 70 horas consecutivas.
Las autoridades cubanas han reconocido que el sistema eléctrico opera en una situación crítica, marcada por la limitada capacidad de generación y las constantes averías en las plantas termoeléctricas.
Uno de los principales factores de la crisis es el deterioro de la infraestructura energética. La mayoría de las centrales termoeléctricas fueron construidas entre las décadas de 1960 y 1970 y, tras años de funcionamiento con escasas inversiones, presentan fallas recurrentes. Actualmente, nueve de las 16 unidades de generación permanecen fuera de servicio por averías o labores de mantenimiento.
A esto se suma la escasez de combustibles importados, especialmente diésel y fueloil, utilizados por los motores de generación que aportan cerca del 40 % de la electricidad del país. El Gobierno cubano atribuye esta situación al endurecimiento de las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos sobre el suministro de petróleo hacia la isla.
El resto de la electricidad proviene de plantas alimentadas con gas y de fuentes de energía renovable, cuya capacidad resulta insuficiente para cubrir la demanda nacional.
La persistencia de los apagones ha tenido un fuerte impacto sobre la economía cubana, afectando la producción, los servicios y la vida cotidiana de la población. Analistas prevén que la economía de la isla vuelva a contraerse este año, profundizando la crisis que acumula varios años de deterioro.

