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Estudiantes del liceo de Tireo se niegan a consumir el almuerzo escolar por temor a su calidad

Por: Leandra Encarnacion

Preocupación y tensión se viven en el Liceo Darío Antonio Peña Suriel del municipio de Tireo, en La Vega, donde una gran parte de los estudiantes se está resistiendo a consumir el almuerzo escolar, alegando baja calidad en los alimentos y recordando que hace días encontraron gorgojos en una pasta, hecho que generó alarma entre las familias y la comunidad educativa.

La situación, que ha ido escalando durante las últimas semanas, mantiene la atención de padres, docentes y autoridades locales debido al impacto que tiene en la alimentación de los jóvenes que dependen del Programa de Alimentación Escolar.
El director del centro, profesor Raúl Ortiz, explicó que las quejas de los estudiantes se originaron por “algunos inconvenientes” ocurridos días atrás, pero afirmó que ya fueron corregidos.

Decir la realidad es decir que no siempre todo está bien, porque estamos en un proceso continuo de mejora. No vamos a decir que tenemos la mejor comida, pero tampoco es la peor, expresó Ortiz, señalando que tras una reunión con el suplidor se tomaron medidas para mejorar la preparación de los alimentos.

Ortiz, quien también preside la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en la zona, indicó que muchos estudiantes no están acostumbrados a los criterios que establece el INABIE, institución responsable del almuerzo escolar.

Explicó que en ocasiones no se cocina con aceite, lo que produce inconformidades entre los alumnos que preferirían alimentos más tradicionales como un huevo frito. “A la mayoría no le gusta el menú, pero estamos en un proceso de mejora continua”, apuntó.

Al ser cuestionado sobre la cantidad de estudiantes que sí están recibiendo el almuerzo, Ortiz admitió que se trata de una minoría, razón por la cual se creó una comisión interna destinada a trabajar directamente en el tema.

No siempre los estudiantes tienen un criterio propio; muchas veces se dejan llevar por lo que ven o perciben. Después de la dificultad inicial, ha sido más fuerte la resistencia a volver a consumir el almuerzo, puntualizó.

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