Pedro Brand.– Organizaciones comunitarias y religiosas de Pedro Brand reiteraron su oposición a la instalación de un vertedero y una planta de reciclaje en Los Aguacates, La Cuaba, al considerar que el proyecto podría afectar a comunidades cercanas y fuentes de agua de la zona.
La Federación de Confraternidades de Iglesias Evangélicas de Pedro Brand y la comisión “No al Vertedero de Los Aguacates de La Cuaba” aseguran que mantienen su rechazo desde hace casi cinco años y cuestionan aspectos del estudio de impacto ambiental presentado por la empresa Oakhouse.
Entre las comunidades que se oponen al proyecto mencionan El Pedregal, Los Aguacates, La Jagua, El Limón, Yaco, Salamanca, Mamá Tingo y La Cuaba, entre otras.
Cuestionan estudio ambiental
Los representantes comunitarios sostienen que el estudio de impacto ambiental no refleja con precisión la cantidad de viviendas y personas que se encuentran en las proximidades del terreno seleccionado.
Según sus señalamientos, habría viviendas a menos de 500 metros del área propuesta para el proyecto y más de un centenar dentro de ese radio. También afirman que en un perímetro de aproximadamente 1,500 metros existen numerosos asentamientos y viviendas.
Advierten que la operación de un vertedero cercano a zonas pobladas podría generar olores, polvo, ruido, proliferación de vectores y otros impactos asociados al manejo de residuos.
Advierten sobre fuentes de agua
La presencia de fuentes hídricas es otra de las principales preocupaciones de los comunitarios.
Afirman que en el área o sus alrededores se encuentran los arroyos Lajas, Fermín y Jurunela, además de varios manantiales que alimentan estos cursos de agua.
También señalan la existencia de ocho pozos tubulares utilizados para abastecer el acueducto comunitario de Villa Esperanza-Los Macos, que, según indican, suministra agua a unas 60 familias.
Los representantes comunitarios sostienen además que la zona forma parte de la cuenca tributaria del río Matúa, ubicado a unos 300 metros del terreno donde se plantea desarrollar el proyecto.
Temen contaminación por lixiviados
Otro de los cuestionamientos está relacionado con el manejo de los lixiviados, líquidos que se generan durante la descomposición de los residuos.
Los comunitarios consideran que una eventual falla en los sistemas de almacenamiento o tratamiento podría afectar las fuentes de agua cercanas.
También cuestionan el sistema previsto para el manejo del biogás generado por los residuos y piden que sus posibles efectos ambientales sean evaluados de manera independiente.
Cuestionan excavaciones y movimiento de tierra
Las organizaciones también expresaron preocupación por las dimensiones de los trabajos requeridos para preparar el terreno.
De acuerdo con sus estimaciones, el proyecto implicaría mover alrededor de 250,000 metros cúbicos de tierra y realizar excavaciones de más de 25 metros de profundidad.
Sostienen que estas intervenciones podrían modificar las condiciones del terreno y aumentar el riesgo de afectar acuíferos, especialmente por las características topográficas de la zona.
Piden revisar el proyecto
Los grupos opositores solicitaron al Gobierno y a las autoridades ambientales revisar nuevamente la viabilidad del proyecto y tomar en cuenta las objeciones planteadas por las comunidades.
También reclamaron estudios técnicos independientes sobre las condiciones ambientales, geológicas e hidrológicas del área antes de permitir la ejecución del proyecto.
Los comunitarios anunciaron que continuarán utilizando las vías institucionales para expresar su oposición a la obra.

